10 Clichés que me encantan. ✓
Hola muy wenas y en esta ocasión les traigo un video bastante diferente a lo habitual, uno que nunca he hecho pero que le he visto a una infinidad de booktokers, booktubers y varios de esas cosas hacerlo y yo también quería hacer mi versión, yo ahí la menos igualada.
Así que empecemos.
Pero weno, en esta ocasión les traigo un listado de clichés literarios que me encantan. Nada más comentarles que no están ordenados en ningún tipo de clasificación específica solamente es un listado de los clichés que me gustan y ya.
Grumpy x Sunshine:
Es básicamente en el que se empareja a una persona bastante seria o amargada con otra qué resulta ser completamente diferente, Es decir, súper alegre, efusiva y positiva o sea todo un rayito de sol. En pocas palabras el Grumpy es váyanse a la mierda todos y el Sunshine es un vómito de arcoiris.
Este cliché me gusta bastante porque el contraste de personalidades tan diferentes crea dinamismo en la relación. Francamente me gusta más este trope que el de los “opuestos se atraen” porque siento que en este el contraste emocional es más marcado entre ambos protagonistas. Porque cuando un personaje es tan cerrado y difícil de amar cualquier acto de afecto de su parte no resulta pequeño ni de poca importancia, sino que tiene un enorme peso narrativo y marca un tremendo progreso en la relación.
Más si le agregamos que el Sunshine puede ser un personaje que no es alegre en su esencia sino que también es una persona que ha sufrido mucho. pero no por haber pasado por tanta mierda va a ir a hacer mierda a los demás.
Con este cliche tenemos libros como “La hipotesis del amor” y “La gente que conocemos en vacaciones” libros donde ella es extrovertida y todo un golden retriever mientras que él, es reservado y completamente un gato negro.
2. Romance prohibido:
Funciona tanto porque combina el peligro con situaciones de vulnerabilidad, aunque también considero que mal ejecutado es realmente peligroso porque podrían llegarse a romantizar actitudes abusivas y confundir el control con el cuidado y el amor con la sumisión. Además en los últimos tiempos este se ha popularizado más en la Fantasía y desgraciadamente también en el Dark Romance, en la que la romantización al abuso se ha extrapolado.
Este cliché me encanta siempre y cuando la razón por la cual no pueden estar juntos es por alguna razón válida y no por simple culerada de los personajes.
Para mí razones válidas son:
Familias rivales: Pero que de verdad se odian a morir, y que sea preferible para estas familias hacer entomatada a los protas que verlos juntos.
Política, Razas o Clases sociales diferentes: En plan de que si a los protas siquiera se les ocurre estar juntos una guerra podría estallar.
Guerra: Como cuando se aman con locura pero hay un conflicto armado donde ellos viven y eventualmente se ven obligados a separarse.
Pero si la razón por la cual estos dos no pueden estar juntos es por una culerada como la mala comunicación ahí te aseguro que me va a caer mal hasta el puto libro.
Con este cliché podemos mencionar libros como "Orgullo y prejuicio" de Jane Austen, un pedazote de obra maestra que marcó tremendo hito en la historia donde Elizabeth Bennet y el Sr. Darcy desafían constantemente el abismo de sus diferentes estatus sociales.
También me atrevo a meter aquí la saga de "La selección" de Kiera Cass porque si es un romance juvenil distópico donde treinta y la madre de morritas; creo que son 35 chicas no sé, compiten por casarse con el príncipe, mezclando reality show, política y el conflicto de intentar pertenecer si o si a una casta completamente distinta a la suya.
La profecía antigua:
Ese me encanta en el género de la Fantasía como cuando todo estaba escrito desde hace siglos, casi que escrito en piedra y todo el libro gira en torno a evitar ese fatídico presagio o luchar con garras y dientes para lograr que se cumpla la llegada de un héroe, la caída de un reino, el despertar de un mal antiguo, el fin del mundo, el cambio de una era o un largo etc.
Este cliché es uno de los pilares clásicos de la fantasía épica. Da bastante esa sensación de estar predestinado a algo y no es solo una aventura por ser aventura sino que es más bien que todo el mundo lleva años y años esperando que aquello tan ansiado se cumpla o rogando porque nunca llegue.
Lo que más me encanta es que también hay personajes míticos como dioses antiguos o intervenciones marcadas ya sea de runas que nadie o pocos entienden, textos prohibidos y esa forma tan ambigua en la que te presentan los acontecimientos en el que tú mismo tienes que ir desenmarañando las cosas y ver en qué carajos va a terminar todo aquello.
Además cabe mencionar que este cliché va también bastante ligado al cliché de “el elegido”, “el camino del elegido” y todo eso, pero en sí el cliché que a mí más me gusta es el de la profecía antigua por esa sensación de que todo ya está dicho y nada más queda por hacer.
Libros con este cliché podemos irnos por los clásicos contemporáneos como “Harry Potter y la piedra filosofal”, “Eragon” y “Dune” todos y cada uno estos con una profecía que marca un ritmo en la trama e influye en los personajes.
“Él es un monstruo, pero la ama”
Muy común. Ya sé. La cuestión raya en lo corriente pero es que me gusta. Es como mi cliché de placer culposo.
Siento que mi relación con este cliché es bastante como de amor-odio porque me gusta pero al mismo tiempo me desagrada un poquito, de todos modos para ponerlo en esta lista creo que es obvio que me gusta más de lo que me desagrada… así que bueno detalles.
Lo que menos me gusta es que el personaje masculino es el que suele ser el monstruo que desarrolla un amor profundo rayando en lo obsesivo hacia una mujer que toma una postura vulnerable que va desde lo torpe e indefensa, hasta lo ingenua y la victimización.
Aunque lo que más me encanta es que los personajes principales suelen ser criaturas mitológicas como vampiros, demonios, hombres lobos, faes y un largo etcétera. Sin mencionar que ella tampoco es una “Perita en dulce" o sea que no es tan pura pues, ni de tan buenas intenciones. Porque puede llegar a entender, a apoyar, ser el detonante o incluso a incentivar las malas acciones del fulanito.
Ahora bien no confundir este cliché con el de Bad Boy porque en el cliché este no solamente es un carajito rebelde al que le excita romper las reglas sino que suele ser un hombre verdaderamente peligroso, de moral gris, capaz de causar daño real y sin ningún tipo de tapujo de hacerse mierda a mundo y Raimundo.
Este cliché es mi placer culposo pues se podría resumir con que él es un hijo de puta en toda regla pero con ella es un tierno osito bonito y pachoncito.
No es un secreto para nadie que me mantengo alejada a conciencia del Dark Romance, así que refiriéndome en concreto a la Fantasía oscura este cliché me gusta porque la monstruosidad del prota masculino puede llegar a ser tanto simbólica como literal. De todos modos ni siquiera la Fantasía está exenta de llegar a romantizar el abuso real siendo la novela incapaz de entender que el personaje es peligroso y cayendo en el error de justificar todo lo que él hace; en el proceso convirtiendo a la protagonista femenina en la típica salvadora, este centro de rehabilitación de pendejos, donde ella existe solamente para curarlo, reformarlo o demostrarle que puede cambiar y ser amado.
En definitiva uno de los libros que mejor desarrollado tienen este tropo es la saga de “La prisionera de oro” El rey Ravinger toma esa postura monstruosa teniendo literalmente el poder de pudrir, mientras que Auren es esa morrita al principio indefensa que no sabe que tiene el poder suficiente como para defenderse por sí sola y termina siendo él quien le muestra que no tiene ni siquiera por qué depender de él mismo. Le enseña que ella misma tiene que desarrollar su propio potencial, así que al menos para mi estos libros son un perfecto ejemplo de este cliché.
También podríamos mencionar “Drácula” y “La vida invisible de Addie LaRue”
Villano enamorado:
Me pensé un tantito en incluir este cliché o meterlo con el otro porque al final de cuentas cuando estaba escribiendo el guión para el video sentí que venían siendo el mismo cliché pero la distinción que haría es que el: El antagonista se vuelve vulnerable solo con ella.
Esta cliché siento que también funciona bastante porque humaniza el peligro; aunque de todos modos también se corre el riesgo de romantizar conductas abusivas. Pero todo el punto de quiebre viene cuando el personaje moralmente cuestionable llega a desarrollar sentimientos genuinos hacia alguien del que no debería ni siquiera acercarse y no sé ustedes pero al menos a mí me encanta ese tipo de tensión narrativa; de cómo chingados es posible que alguien tan déspota sea capaz de amar de verdad o siquiera que haya alguien que sea capaz de amarlo de vuelta.
Esto quizás sí humaniza al villano aunque no necesariamente lo vuelve bueno, en plan que el Villano no va a dejar de ser un villano simplemente porque ahora hay una morrita que lo ama; sin embargo, si se le crea esa grieta emocional convirtiéndolo en un villano redimible no por amor sino por elección.
Este cliché creo que también se ha popularizado bastante tanto en la Fantasía como en el Dark Romance y aún no sé si hice bien en separar este cliché del anterior cuando fácilmente pude haber hecho uno solo pero para que me entiendan un poquito más, la principal diferencia que yo hago con el cliché de “Villano enamorado” con el cliché del “Él es un monstruo, pero la mamá” es que en el primero el foco de atención principal está más en el conflicto moral y el choque entre el amor y los objetivos o lo que quiere hacer y lo que tiene que hacer. Mientras que en el segundo quién ocupa el papel de monstruo en la historia no necesariamente tiene que ser el villano ni mucho menos el malo, simplemente puede llegar a ser el antagonista de una historia mal contada.
Un claro ejemplo de esto son los libros de la saga de “Asistente del villano” Dado que Evie Sage es quien debe encargarse de mantener a su hermana y a su padre enfermo, su situación laboral no es meramente importante; es vital. Así que, cuando un percance con el Villano más infame de Rennedawn acaba en una oferta de empleo, no tiene más remedio que aceptar. Eventualmente ella y el villano se terminan enamorando.
“Hooked” y “El príncipe cruel” son otros libros con este cliché.
El personaje “demasiado bueno” Como para ser real:
Este me gusta bastante cuando hay un personaje que es demasiado carismático, muy lindo, bien Sunshine pero resulta ser el asesino o más malo malote. Siento que juega de forma muy cruel con mi confianza emocional como lectora porque me pasó todo el libro creyendo que es el bueno, ese ser puro, amable, de moral superior pero ¡Sorpresa! Resulta que es el Villano que ha estado intentando chingarse a los protagonistas durante todo el condenado libro.
Me genera como una sensación de traición porque he pasado toda la historia confiando en este personaje y al final cuando llegas a esa tremenda revelación de que no es quien tú creías pues es como que reinterpretas todo lo que ha pasado, lo miras con otros ojos y notas cosas que la primera vez no te habías dado cuenta; entonces sí me quedo como que me lo restregaron en la jeta y no me fijé.
Lo que más me gusta de este cliché es que básicamente el héroe confía ciegas en él, todo el grupo lo protege, absolutamente nadie sospecha ni siquiera tú como lector, incluso muchos pueden llegar a subestimarlo, en especial, de cometer algún acto de maldad.
Este tipo de clichés es bastante común un villanos religiosos, esos extremistas que lejos de proteger juzgan, manipulan, castigan y controlan a todos aquellos que están bajo esa fe y creen sinceramente que está haciendo todo bien y que su objetivo es puro y santo. También me gusta bastante cuando corrompen a un personaje Sunshine que no era amor y paz sino pura calculadora manipulación.
Como por ejemplo en los libros de “Un destino teñido de sangre” y “Una maldición tallada en hueso” donde el malo malote es el que la mayor parte de la bilogía te vende como el más bueno de todos. Y no es hasta la gran revelación donde te quedas hasta con el culo cuadrado de la sorpresa.
Otro libro con el cliché podría ser “Gone Girl” este no lo he leído pero lo quería mencionar especialmente porque me llama la atención, es una novela de suspenso psicológico con un supuesto giro argumental central muy potentisimo, una narración poco confiable y un retrato muy satírico del matrimonio. O almenos eso dicen los chisme.
Matrimonio arreglado/ forzado:
Ma atrae más cuando se hace con intenciones políticas en plan—: No te amo pero me conviene casarme con vos y ni siquiera soy yo la que me quiero casar con vos sino que toda mi familia o todo el puto reino está chingue y chingue por casarme con vos.
Y sí este es uno de los clichés más antiguos rayados y corrientes de todos los tiempos pero me gusta bastante que los protagonistas tengan que casarse por razones externas a ellos; ya sea por razones políticas, económicas, familiares o un largo etcétera, y que lo hagan casi que obligados pero que al final de cuentas nazcan entre ellos sentimientos reales y aunque tengan la posibilidad de separarse estos escojan por voluntad propia continuar juntos.
Me atrae esa antipatía que los protagonistas puedan llegar a sentir entre ellos pero que simplemente no tengan la opción de alejarse en ese momento y deban convivir a la fuerza, aprender a coexistir entre los dos y llegar a esa paz en la que al menos se soportan para poder forjar en un futuro alguna especie de alianza que los haga más fuertes unidos que separados.
Considero que este cliché también puede ir de la mano con el de “Enemies to lovers” incluso a desarrollarlo de una forma más orgánica porque matrimonios de este estilo empiezan más con desconfianza que con amor, con mucho resentimiento y muy poca tolerancia. Sin mencionar el choque cultural que puede existir entre los dos o la rivalidad inicial que puede darse entre ellos por el conflicto o diferencia de intereses que estos dos pueden tener.
Como lectora prefiero que todo se desarrolle a pausas, pasito a pasito y por partes para que se sienta satisfactorio. Que inicialmente ambos sean extraños que ni siquiera se caen bien, luego que descubran un objetivo en común por el que quieran convertirse en aliados, que eventualmente los llevaría a ser confidentes y compartir intimidades más profundas que un acto carnal pero de todos modos también convirtiéndose en amantes que comparten más que Que un contrato matrimonial y la cama.
Como ejemplos podemos mencionar “Novia” de Ali Hazelwood donde ella es una vampira que se ve obligada a casarse con el alfa de los lobos. También está “El reino del puente”, novela que por cierto me hizo caer en bloqueo lector. Y “Asesino de Brujas”, donde una bruja es obligada a casarse con un desvividor de brujas, trilogía de la que solo me gustó el primer libro.
Secretos familiares enterrados:
Todo gira en torno a esa verdad incómoda que ha sido escondida quizás durante generaciones y que al salir a la luz ha mandado al traste absolutamente todo. Ya sea porque alguien le mintió, le robó o traicionó a otro alguien, o porque alguien desapareció o no murió como todos creen que lo hizo.
Personalmente, este tipo de cliché me gusta más para Thriller psicológicos o en fantasías que para historias de ficción general. La amenaza viene de un lugar en el que en teoría tú tendrías que sentirte seguro pero el verdadero enemigo resulta ser tu propia sangre esa persona que habita en tu casa, y eso quieras o no vuelve el conflicto mucho más personal.
Se pone en tela de juicio tu identidad, renueva un trauma generacional, rompe con el legado familiar y hace mella en la memoria colectiva.
De enfocarse en el género del romance creo que lo que a mí me gustaría leer es algo así como un amor antiguo y sumamente prohibido del pasado que no solo destruyó a los amantes sino también generaciones enteras, cuyos patrones se vienen repitiendo hasta la actualidad.
Lo más crudo de este cliché puede llegar a ser que todo el desastre se hizo con la intención de proteger pero todo lo que se hizo fue realmente malo. No sé pero como lectora esa ambigüedad moral me gusta porque a quién defenderías tú a tu ser amado o a un puñado de extraños.
Libros con este cliché tenemos el thriller de “Una herencia en juego” donde tenemos un abuelito demasiado excéntrico y un tanto manipulador orquestando todo un circo aun después de muerto para jugar con una desconocida que se termina convirtiendo en la heredera y sus propios nietos que intentan descubrir porqué Avery ha heredado todo "su" dinero. Hay juegos mortales, apuestas peligrosas y un montón de secretos familiares.
Slow Burn
Donde el romance tarda muchísimo en desarrollarse. En definitiva, esta es mi dinámica romántica favorita porque la relación amorosa se desarrolla de forma gradual, sostenida en el tiempo y emocionalmente paulatina. No es que conozcas hoy al fulano y tres días después ya están perdidamente enamorados.
Realmente prefiero que el romance se tome su tiempo para construirse a que se enamoren rápido, que en pocos capítulos hasta ya se hayan besado y en aún menos ya hayan tenido hasta intimidad. Tovía más rancio me parece que no tienen mucho de conocerse pero empiezan una relación casi que enseguida. Pero bueno del “Insta love” vamos a hablar pestes hasta el video de clichés que no me gustan.
En el “Slow Burn” lo que más se aprecia es esos actos tan pequeños pero que para los protagonistas significan tanto como por ejemplo un simple roce de mano, una miradita indiscreta, una bromita en común, esa cercanía progresiva al menos a mi cerebro le genera una recompensa muchísimo más satisfactoria que estar leyendo a los protagonistas que se dan como cajón que no cierra y hasta para llevar. Y eso es lo que como lectora me encanta: que el amor se desarrolle antes que un romance sexo explícito.
Prefiero que primero los personajes se conozcan, se entiendan, creen lazos de confianza, pasen por tantas cosas buenas como malas juntos y creen ese lazo emocional tan importante incluso mucho antes de siquiera ser capaces de admitir sus sentimientos; ahora que tampoco me gusta que pongan el compartir intimidad sexual como la máxima culminación de esa relación. No sé si me doy a entender.
No sé ustedes pero yo considero que para que un “Enemies to lovers” funcione y sea creíble tiene que ir de la mano sí o sí con un “Slow burn” porque no pueden estar odiándose, desconfiando y peleando a cada instante para que dos capítulos después ya estén jurándose amor eterno.
Sé que puede llegar a ser un tanto desesperante que el amor tarde en construirse y desarrollarse que cuando finalmente los personajes ya lo aceptan alguno de los dos se muere, resulta que está en una guerra y se separan o simplemente ya es demasiado tarde y uno pues ya está con otro o pasa alguna tragedia por la que simplemente ya no pueden estar juntos.
Aunque también entiendo porque algunos lectores este clichés les puede llegar a padecer desquiciante ya que algunos obstáculos a los que la pareja se ve enfrentada básicamente solo son malentendidos absurdos y bastante innecesarios generados por una mala comunicación entre ellos solamente para retrasar todavía más el romance. O el estancamiento que puede llegar a sentirse en el que nada cambia, no hay un progreso emocional, la relación repite las mismas cosas y no hay un verdadero progreso.
Acá como ejemplo les voy a dar un libro que amé con cada pedacito de mi ser, y les hablo de: “Nuestros destinos infinitos” los protas literalmente tardan una vida en enamorarse y justito antes de poder estar juntos uno tiene que hacerse en tomatada al otro. Literalmente este es una de mis lecturas favoritas del 2025.
"Age Gap":
He de confesar que este cliché me recontra mega súper reencanta. Ojo eso sí cuando está bien escrito. Porque cuando no esta bien ejecutado pueden salir cagadas como la trilogia “El Negociador” donde ella tiene 16 añitos cuando empieza a cocerse todo el merengue o aberraciones como "Daddy's Little Toy".
En este cliché tenemos una diferencia de edad bastante significativa entre los dos protagonistas y básicamente es esa diferencia la que marca el ritmo de la dinámica emocional, social, económica o domina en la narrativa de la relación.
Cuando una de las partes es mucho mayor que la otra obviamente eso va a crear cierta tensión, no siempre positiva; están las diferencias de experiencias, los desequilibrios emocionales propios de la edad, el choque de perspectivas tan marcado y diferente que puede existir entre los dos, ya que básicamente ambos están en etapas completamente distintas de la vida pero de todos modos intentan encontrar un punto medio para conectar entre sí.
El conflicto social que se puede llegar a desencadenar, es otro punto a tener en cuenta, ya que muchas veces la diferencia de edad en este cliché es suficientemente visible como para afectar a los involucrados en la relación.
El cliché me atrae tanto como lectora porque me genera esa inquietud de que si ambos ven de la misma forma el amor o ambos quieren lo mismo o qué tan desequilibrada puede estar esa relación. Este cliché propicia bastante dinámicas muy intensas pero que pueden convertirse en relaciones demasiado problemáticas, sin mencionar ese consentimiento dudoso.
No solo por el juicio externo o la desaprobación familiar sino también por la diferencia de estatus entre los involucrados en la relación, esa dinámica de poder tan dispareja en el que uno ya lo tiene todo y el otro apenas va comenzando. Y ese riesgo a la manipulación psicológica y emocional de la parte mayor hacia la menor en edad.
Siento que la representación más culera de este cliché es el “Old soul” dynamic donde la parte joven es la madura y emocionalmente estable mientras que la parte mayor es la emocionalmente inestable y bastante inmadura. No mi amor no eres demasiado madura para tu edad, él es demasiado pendejo para su edad.
Porque esa es otra de las cosas que tampoco me gustan mucho, que la parte mayor siempre suele ser representada por hombres.
Creo firmemente que para que funcione este cliché la parte de menor edad tiene que tener firmeza en sus decisiones, presentar una voz propia, saber poner límites y también aportar a la relación, y no me refiero a aportar económicamente sino aportarle valor a la relación. Ya que si la diferencia de edad no influye o marca una diferencia en la narrativa pues el cliché se ve reducido más a un simple fetiche de poner a un viejo coger a lo pendejo con una jovencita. En esencia y en resumen debe existir respeto mutuo no solo atracción física y ganas de coger.
Ya que este es uno de los clichés que más problemas puede llegar a presentar al romantizar desigualdades de poder que resultan bastante dañinas especialmente para la parte menor si hay manipulación, dependencia ya sea económica, emocional o de cualquier tipo, un fuerte control de la parte mayor hacia la menor, el famoso grooming o hasta una figura de autoridad que raya en lo abusiva reduciendo al personaje más joven como a un simple premio y a la relación como un mero fetiche.
De libros con este cliché pues tenemos toda la saga de Crepúsculo donde básicamente Edward es un vampiro que tiene cientos de años. También tenemos la saga de “La Orden de Caín" donde todos los vampiros ancestrales tienen parejas a las que le sacan un buen de años porque básicamente ellas han sido humanas toda la vida. Y acá compermiso que voy a hacer un Self-insert en el cliché con uno de mis libros “Monstruos malditos” lo encuentran en wattpad y muy pronto en Booknet, él es el primer vampiro de la historia y vida tras vida busca a la humana que es la reencarnación de el amor de su vida.
Y pos weno eso ya ha sido todo por hoy, muchas gracias por el apoyo se me cuiadn mis caramelos, nos vemos en la siguiente.
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